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Teatro de la ciudad: Antígona

Tercera proposta del Teatro de la Ciudad. Antígona, amb Èdip rei i Medea, arriben al Lliure en format marató, amb Carmen Machi, Manuela Paso, Juan Antonio Lumbreras i Aitana Sánchez-Gijón als papers protagonistes.

SINOPSI

Creont i Antígona. Oncle i neboda. Una noia enfrontada a la màxima representació de l’Estat. Un moment de desequilibri en què un ésser humà “s’ha d’aferrar de la manera més estreta a ell mateix”, atenir-se a la seva identitat amb la màxima fermesa.

“De la sort que el destí té assignada als mortals, ningú no se’n pot escapar.” Ni Antígona ni Creont poden cedir sense falsejar la seva essència. Tots dos tenen raó… Tots dos es pensen que la tenen. Tots dos, obcecats en els seus propis discursos. Sords a cada extrem… Els altres, corpresos quan comproven “com n’és d’horriblement fàcil que l’ésser humà quedi reduït a menys del que és o transportat a més del que és, ja que tots dos moviments són igualment fatals per a la seva identitat i el seu progrés”. Miguel del Arco

Valoració col·laboradors

Valoració espectadors
  • EL NARCISISMO DEL DIRECTOR AHOGA LA GENIALIDAD DEL DRAMATURGO.
    Hacía mucho que no sufría tanto en un teatro. Y no porque lograra identificarme con el padecer de los personajes; más bien todo lo contrario. Sufrí viendo cómo el montaje de Antígona realizado por Miguel del Arco destrozaba unos coros que exigen una dicción pausada y solemne, porque expresan una sabiduría a la que solo se llega tras un largo tiempo de vida. Por algo el genial Sófocles eligió a los ancianos de Tebas para realizar este papel. Y el ritmo pausado es también necesario para que el público no se pierda los bellísimos versos recitados por varios actores a la vez. La elección de una mujer para el papel de Creonte no aporta nada y desvirtúa el desenlace de la tragedia original: la absoluta soledad del gobernante tras provocar sin quererlo la muerte de su hijo y también la de su esposa. Mucho más grave es que también se desvirtúa al propio personaje, que queda convertido aquí en un malo de folletín, mientras que el Creonte sofocleo, al reconocer su error y admitirlo en público, cobra una dimensión profundamente humana. La puesta en escena, en fin, es más embaucadora que espectacular. Una Antígona elevada por un arnés y un gancho en el interior de un globo traslúcido tiene más de circense que de realmente trágico; tragedia es morir emparedada en una cueva, espacio en el que los versos referentes a la dureza de la roca y de la piedra cobran todo su sentido. Los dos puntos que acompañan esta crítica son para Carmen Machi y para J. Luis Martínez (el mensajero). Por su parte, Manuela Paso (Antígona) y Silvia Cremonte (Ismene) sobreactúan hasta privar de cualquier rastro de auténtica emoción a sus personajes, obviamente por obra de una mala dirección. No me gustaría que se me malinterpretase: no soy una espectadora purista, contraria a la modernización de los clásicos. Me viene ahora a la cabeza un ejemplo de magnífica adaptación de una obra inmortal: “Mac Beth International Group” del mallorquín José Martret. Excelente, porque Martret adaptó con la humildad del que no pretende utilizar al gran autor para su propio lucimiento.

    20/08/2017