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Hipopótamos

Hipopótamos

El teatre pot divertir i fer reflexionar sobre uns fets d’absoluta actualitat política i social? Això és el que  proposa el director Ever Blanchet amb Hipopótamos.

Sinopsi

Un interrogatori policial, amb un detingut delirant i la seva participació en la rebel·lió catalana, davant d’una possible independència de Catalunya.

Valoració col·laboradors

Valoració espectadors
  • Molt interessant, bon treball actoral. Potser el final de l’obra no acaba d’estar ben resolt

    11/07/2018
  • Mario Zapa García

    Hipopótamos: ¿Para qué sirve el Teatro?

    No tengo claro a estas alturas de la vida, si todo el Teatro es político, aunque una de las funciones de toda (buena) obra de teatro sea la de lanzar una idea.
    Y si Hipopótamos de Ever Blanchet es Teatro político, sin duda es un tipo de Teatro que necesitamos en estos tiempos.

    La situación política y social que estamos viviendo en Catalunya desde el referendum de autodeterminación del 1 de Octubre, ha hecho que haya cientos de respuestas desde todos los estratos y organismos y como no puede ser menos, el Teatro catalán (el español sigue en un vergonzoso silencio) no es ajeno a ello.

    A textos como “El naixement” d’Elisenda Guiu, que transcurre durante la consulta del 9-N y que después del 1-O cobra un significado más si cabe, o como el de Joan Guasp “Un dels dies més feliços de les nostres vides” , se les une ahora este Hipopótamos de Ever Blanchet.

    Un interrogatorio policial a un participante del referéndum del Uno de Octubre con el fin de encontrar e identificar a más personas que hayan ayudado a llevar a buen término las votaciones, sirve como escusa para realizar un repaso a la mayoría de hechos y decisiones políticas que han hecho de España un estado fallido.

    Desde la Transición hasta la actualidad, pasando por el NO-SI del PSOE a la OTAN, el Franquismo, los GAL, ETA, Gibraltar, el 23-F… hacen que en la conversación entre el detenido y el policía, se remueva las alcantarillas del Estado.

    Pero no sólo es el qué se dice, sino el cómo se dice , porque el texto de Ever Blanchet mezcla de una forma singular el teatro del absurdo con el político. La interpretación de Ferran Terraza como el detenido, que pasa por momentos por ser poética e incluso literaria y en otros, a situar el verbo al final de cada frase, funciona a la perfección como recurso, además de la repetición de algunos gestos, proyecta esta sensación de cuestionamiento de la sociedad y el hombre.

    Al otro lado está Jordi Cadellans, un actor que como siempre, resulta eficiente, creíble haga lo que haga y que como policía además es enérgico, pragmático y violento justo las características necesarias para aseverar que si repites mil veces una mentira, se convierte en verdad.

    El diálogo, siempre fluido y constante , que va lanzando ideas desde uno y otro lado y que solo se interrumpe por los accesos violentos del policía, se convierte en un toma y daca continuo y potentísimo para el espectador, hasta la brutal e inesperada sorpresa final que te deja clavado a la butaca y que da un giro de 180 grados a la idea preconcebida que nos habíamos hecho.

    Después de algo así, lo primero que hice al salir del Gaudí fue respirar profundamente varias veces intentando ordenar todas las ideas, pensamientos, sensaciones y emociones que Hipopótamos provoca, literalmente tenía las neuronas en ebullición.

    Sí alguien se pregunta para que sirve el Teatro, es precisamente para eso.
    Y si alguien se pregunta por qué la obra se llama Hipopótamos, solo le queda ir a verla.

    Verá un ejemplo de gran teatro pegado a la calle y a la actualidad, como respuesta a un tiempo salvaje.

    30/05/2018
  • s

    Floja,sin gracia,pretende ser un alegato politico en clave de humor del “proces”,pero se hace muy cargante.Jordi cadellans hace de poli “malo”pero le falta nervio y credibilidad,ferran terraza se salva pero con un texto que va de gracioso con juegos de palabras con poca chispa….una pena.

    09/05/2018