publicidad

TEATRO Y MEMORIA

Tres amigas contra el silencio de la posguerra

‘Et vindré a tapar’ vuelve a Barcelona del 12 al 22 de noviembre en el Dau al Sec. Espai en Construcció recupera su primer espectáculo, una historia de amistad y memoria con texto y dirección de Roger Ribó.

El boca a boca fue uno de los grandes aliados de Et vindré a tapar cuando se presentó en 2014 en La Vilella. Espai en Construcció empezaba a dar sus primeros pasos y aquella historia de tres mujeres que buscaban a un desaparecido de la Guerra Civil conectó con el público desde la cercanía, el humor y una puesta en escena que confiaba en la imaginación. Más de una década después, el primer montaje de la compañía vuelve a Barcelona: del 12 al 22 de noviembre podrá verse en el Dau al Sec, con Maite Bassa, Alba Rosa y Blanca Solé, bajo la dirección de Roger Ribó.

La historia nos lleva a 1940. Maria lleva un año sin saber nada de su marido, Joan, y decide ir a buscarlo acompañada de dos amigas, Lluïsa y Nuri. Cada una ha vivido la guerra de manera diferente y afronta el viaje con sus propias expectativas. Detrás de esta ficción hay un hallazgo familiar que llegó en 2004, después de décadas de silencio.

Una lista que llegó demasiado tarde

Aquel año, una tía de Roger Ribó encontró en internet una lista de desaparecidos durante la Guerra Civil en Manresa. En ella figuraba su tío abuelo, a quien su abuelo había buscado sin éxito. El descubrimiento fue una de las semillas del espectáculo y despertó la indignación del director: “¿Por qué en 2004 y no en 1979 o en 1980, cuando ya había democracia?”.

Durante el proceso de creación, los miembros de la compañía descubrieron que todos tenían algún vínculo familiar con los desaparecidos de la guerra. Aquellas experiencias los reafirmaron en la necesidad de hablar del tema. “A veces nos dicen ‘otra vez el mismo tema’. Sí, es el mismo tema, porque nunca se ha cerrado”, defendía Ribó en aquella conversación.

Las historias fueron tomando forma en los ensayos, a través de un trabajo colectivo entre el director y las actrices. “Hacíamos improvisaciones, Roger se iba a casa, lo escribía y volvíamos a probarlo. Son pequeñas piezas que hemos ido uniendo”, explica Bassa. De ahí surgió una estructura de escenas cortas que permitía avanzar en el viaje y sugerir aquello que los personajes no siempre sabían cómo expresar.

Reír con ellas para poder acompañarlas

Maria, Lluïsa y Nuri comparten el camino, pero no la manera de entender lo que les ha pasado. Maria se resiste a dar a su marido por muerto; Lluïsa se ha quedado viuda, y Nuri, que ha podido reencontrarse con el suyo, cree que ha llegado el momento de retomar la vida. La convivencia entre estas tres miradas aporta profundidad a una historia en la que la amistad también implica afrontar aquello que la otra todavía no puede aceptar.

Para Ribó, las compañeras de viaje expresan al mismo tiempo las contradicciones de la protagonista: “Lluïsa y Nuri son dos partes de Maria que la acompañan […]. Una es la parte más inocente y la otra la más realista. Son tres, pero son una”. La construcción de los personajes pasó por huir de los papeles más previsibles. Maria debía ser el motor de la acción, una mujer que toma decisiones y empuja a las demás a moverse. Y Nuri necesitaba crecer más allá del contrapunto cómico. Bassa recordaba que habían trabajado para encontrarle “la parte entrañable” y para que fuera madurando a lo largo de la obra.

En este equilibrio, el humor tiene un papel esencial. “Queremos que el espectador sienta, que se emocione, y para eso también es necesario que se ría”, explica el director. La complicidad con el público se construye en los pequeños momentos compartidos, en las fricciones y en la manera en que estas mujeres se relacionan. “Empatizamos con los personajes a los que queremos, y normalmente es a través de la risa como acabas queriendo a las personas”, añadía. La propuesta también se atreve con el surrealismo y el humor negro. Según Ribó, una de las dificultades del proceso fue encontrar cómo hacer convivir los pasajes más grotescos con el dolor de la protagonista, sin que unos desactivaran los otros.

Ya durante las primeras funciones, la compañía explicaba que algunos espectadores les describían los ríos y las montañas que habían imaginado mientras veían la obra. Habían hecho el viaje con ellas. Era la respuesta que buscaban cuando afirmaban: “Queremos que el espectador entre en la obra por el estómago y no piense en ella hasta que salga”.

Más información, imágenes y entradas:

Escrito por
download

Periodista y gestor cultural. Responsable de contenidos editoriales de TeatreBarcelona.com. Ha trabajo en medios como Catalunya Ràdio, El Periódico de Catalunya, La Xarxa, Ràdio 4 o Rac1.

Artículos relacionados

Una fábula contra la gentrificación

Barcelona lleva años viendo cómo la gentrificación transforma algunos de sus barrios: desaparecen comercios, se marchan vecinos y las calles corren el riesgo de convertirse en un decorado para los […]

¿Ya estás registrado?
Entrar con email
¿Todavía no te has registrado? Crear una cuenta gratis