Barcelona lleva años viendo cómo la gentrificación transforma algunos de sus barrios: desaparecen comercios, se marchan vecinos y las calles corren el riesgo de convertirse en un decorado para los visitantes. Esta transformación es el punto de partida de Hi! I’m Steven, la fábula de la compañía Les Pinyes que vuelve a El Maldà del 12 de noviembre al 6 de diciembre.

La pieza traslada el problema al terreno de la fantasía. Las protagonistas son tres animalitos que tuvieron que abandonar su barrio y refugiarse en el subsuelo de una ciudad que ya no tenía lugar para ellas. Cuando deciden regresar, descubren que las calles, los comercios y las formas de relacionarse han cambiado. Ante esta transformación, las vecinas plantan cara para recuperar una comunidad que parecía desaparecida.
A través del humor y de una mirada irónica, Hi! I’m Steven habla de la turistificación, la pérdida del sentimiento de pertenencia y la resistencia vecinal. Aunque la historia podría situarse en muchas ciudades, su punto de partida es el Barri Gòtic. “De hecho, el Barri Gòtic fue reconstruido para atraer visitantes. Era un barrio no muy diferente del resto y reconstruyeron fachadas como la de la Catedral en el siglo XIX”, explica Marta Asamar Garcia, integrante de Les Pinyes. Según recuerda, muchos edificios se reformaron con un estilo más atractivo: “Hicieron un copia y pega”.

Títeres, objetos y dibujos en directo
La compañía mantiene el lenguaje visual y artesanal que caracteriza sus creaciones. “Combinamos títeres, un retroproyector en el que vamos dibujando en directo, una escenografía cambiante y el juego con objetos para explicar una parte de la historia del barrio”, detalla Cèlia Castellano Algaba.
El espectáculo está interpretado por Asamar, Castellano y Noèlia Fajardo Franch, que también asumen la dramaturgia y la dirección. Durante el proceso de creación implicaron a distintos agentes del territorio. “Hemos colaborado con entidades y colectivos del barrio, hemos realizado una investigación histórica y también trabajo de campo directamente en la calle hablando tanto con vecinos como con turistas”, apunta Fajardo.

Hi! I’m Steven convierte la vida subterránea de las protagonistas en una metáfora de las comunidades obligadas a buscar resquicios para seguir existiendo. Una reivindicación de la memoria vecinal que plantea qué hay que preservar para que un barrio sea algo más que un decorado.
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