Hay poetas que pertenecen a los libros y otros que siguen resonando en el presente. Miguel Hernández forma parte de este segundo grupo. Su vida, marcada por la Guerra Civil, la represión franquista y la muerte en la prisión de Alicante en 1942, atraviesa Vientos del pueblo, el nuevo espectáculo de Pep Tosar y la compañía Oblideu-vos de nosaltres.

Tras acercarse a figuras como Blai Bonet, Damià Huguet, Guillem d’Efak, Federico García Lorca o Fernando Pessoa, Tosar recupera la fórmula escénica que ha desarrollado durante las dos últimas décadas: una biografía teatral construida mediante la interpretación, la música, la danza contemporánea y las imágenes documentales. El objetivo es ir más allá de la figura convertida en símbolo y buscar al hombre que se esconde detrás del mito.
El vínculo de Tosar con Hernández se remonta a la adolescencia, cuando sus poemas y las canciones que los popularizaron durante los años setenta acompañaron el despertar político de toda una generación. “Cantábamos sobre todo a partir de 1976, cuando estábamos a punto de acabar el bachillerato y queríamos hacer patente nuestro compromiso con la lucha por la igualdad, por la paz o por la justicia social”, recuerda el creador.
Un poeta para entender el presente
La dramaturgia, firmada por Tosar y Evelyn Arévalo, parte de un amplio trabajo de investigación. El equipo se desplazó a Alicante, entró en contacto con familiares del poeta y entrevistó a especialistas como Carmen Alemany, José Luis Ferris, Juan Antonio Ríos Carratalá y Aitor Larrabide. Este material aparece integrado en la función sin convertirla en un documental convencional: las voces de los testimonios dialogan con los versos, los cuerpos y la música.

Sobre el escenario, Tosar y Arévalo comparten la interpretación con el bailarín y coreógrafo Andrés Corchero, mientras que la música recae en Carles Dénia, responsable de la composición, los arreglos, la dirección musical y el canto.
El espectáculo también conecta la persecución que sufrió Hernández con los conflictos todavía abiertos en torno a la memoria histórica. “Hemos tratado los hechos históricos con el máximo rigor. Y debe de ser por eso que cada escena de Vientos del pueblo proyecta resonancias terribles sobre nuestros días”, afirma Tosar. Para el director, la pieza contiene los ecos “de un país que no ha sabido sanar las heridas de la Guerra Civil”.
El título toma el nombre de uno de los poemarios más combativos del autor, publicado en 1937, y reivindica la capacidad de la poesía para plantar cara a la oscuridad política y social. Ante la sensación de que determinados episodios de la historia amenazan con repetirse, Tosar lanza un llamamiento directo: “Tenemos que llevar a Miguel Hernández en el corazón. Y lo antes posible”.
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