Asesinos en serie, detectives, jazz y humor negro. Podría ser el argumento de una película de cine negro, pero es el punto de partida de No són maneres de tractar una dona, el musical que el Teatre Gaudí recupera este verano en una nueva producción dirigida por Xènia Reguant y Maria Garrido.

Foto: Sonia Ochoa
Basado en la novela de William Goldman y en el musical de Douglas J. Cohen, el espectáculo enfrenta a un detective reservado con un actor extravagante obsesionado con la fama que esconde una inquietante doble vida. A medida que avanza la investigación, la persecución se convierte en un juego de identidades, engaños y giros inesperados que combina el suspense con la comedia. La partitura, interpretada en directo, mezcla jazz, Broadway clásico y las sonoridades del cine negro de los años sesenta para reforzar la atmósfera de la historia.
Estrenado originalmente en 1987 y convertido con los años en un título de referencia del teatro musical de pequeño formato, No són maneres de tractar una dona ha superado las doscientas producciones internacionales. En Cataluña pudo verse por primera vez en 2004, en una adaptación de Sílvia Sanfeliu que obtuvo el Premi Butaca al mejor musical y el galardón al mejor intérprete para Ivan Labanda. Ahora, el Teatre Gaudí recupera aquella versión con un reparto formado por Mariona Escoda, Xavi Duch, Marc Pociello y Anna Valldeneu, acompañados por una banda en directo bajo la dirección musical de Filippo Fanò.

Foto: Sonia Ochoa
El espectáculo podrá verse en el Teatre Gaudí hasta el 26 de julio, recuperando uno de los musicales más singulares surgidos del Off-Broadway y devolviendo a los escenarios catalanes una historia en la que el thriller psicológico convive con la comedia y la música en directo.
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