Hay pocas figuras más poderosas que una madre de familia. A menudo, siguen siendo ellas las principales encargadas de velar por el bienestar de los hijos, la pareja, los padres… Miles de responsabilidades paralelas que recaen sobre una misma persona del ámbito familiar y que, casualmente, siempre ocupa el rol femenino.
La nueva obra de Sergi Belbel pone en diálogo la crisis de una mujer de alrededor de cincuenta años que, después de haber dedicado toda una vida a ayudar a las personas de su entorno, se pregunta quién la ayuda ahora a ella. Bajo el título de Ella i màquina, Enric Cambray interpretará hasta diez personajes que dialogarán individualmente con “ella”, la madre de familia a quien dará voz Àgata Roca. Después de haber sido durante años el espejo de los demás, ahora “ella” inicia una búsqueda para descubrir cuál es su propio espejo.
El autor y director de la obra explica que el proceso de escritura fue curioso, ya que parte de una idea que tuvo en 2013 y que no terminó de desarrollar y plasmar sobre el papel hasta 2020, durante la pandemia. Aunque todavía no se ha representado nunca, el texto de Ella i màquina ya acumula dos premios: el Ciutat de València 2022 y el Premio de la Crítica de los Escritores Valencianos 2023. Ahora, trece años después de aquella primera idea, Heartbreak Hotel estrena esta historia sobre los delirios del sistema capitalista, narrada con cierta ironía y sentido del humor.

Belbel confiesa que, antes del título actual de la pieza, hubo otro más ilustrativo: Ella i els altres, ya que la obra se estructura en pequeños diálogos de ella con cada uno de esos otros: el hijo, la hija, el marido, el jefe del trabajo… Finalmente, sin embargo, incluir el concepto de “máquina” permite generar expectación y desvelar la aparición de un personaje inesperado que, según el autor de la obra, ofrecerá a la protagonista una alternativa de vida. De hecho, “máquina” es una palabra de origen griego que significa instrumento, ingenio o utilidad.
Belbel explica que la escenografía de Ella i màquina se reduce a una silla y un espacio vacío, una apuesta formal que responde a sus ganas de crear un espectáculo de estas características, basado en lo esencial. El espacio sonoro, creado por Jordi Bonet, sigue esta misma línea minimalista y refuerza la coherencia estética de la propuesta.
El montaje se ha construido desde la simplicidad, reafirma Belbel, aunque eso no implica que sea una obra fácil. Al contrario, defiende que esta aparente sencillez exige una gran precisión interpretativa y escénica. Así, el dramaturgo considera que el espacio de Heartbreak Hotel es especialmente idóneo para acoger una propuesta de estas características, ya que esta pequeña sala del barrio de Sants permite trabajar desde lo mínimo: la sutileza, el pequeño gesto y el peso de cada palabra o silencio. En este sentido, asegura que ha sido “un gustazo brutal” poder dar vida a su texto junto a dos grandes profesionales como Àgata Roca y Enric Cambray.
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