Un militar mutilado, un micrófono y las consignas de una España dispuesta a convertir la muerte en una forma de patriotismo. Ane Gabarain sube al escenario transformada en el general Millán Astray en Cantando bajo las balas, una sátira política escrita por Antonio Álamo que se estrenará en el Teatre Apolo, del 29 de septiembre al 4 de octubre.

La intérprete vasca, ganadora del Goya 2024 a la mejor actriz de reparto por 20.000 especies de abejas y nominada a la mejor actriz en los Emmy Internacionales de 2021 por Patria, asume el reto de encarnar al fundador de la Legión Española. Lo hace en una nueva producción dirigida por Asier Andueza, que recupera el texto estrenado originalmente en 2007 y lo convierte en una suerte de cabaret fúnebre.
El espectáculo sitúa a Millán Astray ante el público para que explique —y cante— su propia historia. Entre proclamas como “¡Viva la muerte!” y “¡Muera la inteligencia!”, el militar se presenta como un héroe sacrificado para salvar a la patria de los rojos, los separatistas y los intelectuales. Las heridas de guerra, las mutilaciones y la retórica exaltada construyen el retrato grotesco de un hombre megalómano, narcisista y belicoso que busca justificarse ante la historia.
Unamuno y Millán Astray, cara a cara
El punto de partida es el acto celebrado el 12 de octubre de 1936 en el paraninfo de la Universidad de Salamanca, donde Millán Astray y el rector Miguel de Unamuno protagonizaron un enfrentamiento que ha quedado asociado a la frase “Venceréis, pero no convenceréis”. Álamo explica que la obra nació de su perplejidad ante “la adhesión ingenua y contradictoria de Unamuno al levantamiento militar de 1936”, aunque la investigación acabó conduciéndolo hasta la figura del general.

Pese a las diferencias, Álamo considera que Unamuno y Millán Astray compartían una misma obsesión: “la sed de eternidad”. El primero confiaba en la razón; el segundo, en la violencia. Su enfrentamiento anticipó, según el autor, “los principios intransigentes que se instalarían y se prolongarían durante cuatro décadas”.
Lejos de limitarse a reconstruir una escena de la Guerra Civil, Cantando bajo las balas busca conectar aquel discurso con el presente. “Casi noventa años después, discursos muy parecidos están alentando un resurgimiento violento y blanqueando a los asesinos”, alerta el dramaturgo, que cierra su reflexión con una pregunta: “¿Es que no tenemos ya suficientes ruinas, suficientes muertos?”
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