Analizando la posmemoria
Cultura i Conflicte es un equipo multidisciplinario que utiliza la cultura, el periodismo y las artes escénicas como herramientas de transformación social y diálogo. Han hablado de la violencia sexual en la guerra de los Balcanes (Encara hi ha algú al bosc) y también del edadismo (Moriu-vos). Ahora van un paso más allá y reflexionan sobre la posmemoria, o mejor dicho, sobre la herida emocional que dejan en hijos o nietos unos hechos violentos o traumáticos que no han vivido en primera persona. Y a partir de todo esto surgen los grandes conflictos de la pieza… Es posible heredar la memoria de nuestros antepasados? Y la forma de reaccionar a unos mismos hechos? Y la maldad? Se puede heredar la maldad?
Para poner en contexto el concepto de la obra, Cultura i Conflicte (junto con el dramaturgo Marc Angelet) recurre a la historia de Verónica Estay Stange, hija de represaliados durante la dictadura chilena. A partir de aquí se mezcla el teatro documental, el testimonial, la autoficción y también el thriller escénico, aparte de múltiples recursos… como por ejemplo el de poner en subtítulos los pensamientos del autor. Lo que sale de todo esto es una historia terrible, y también un montón de interrogantes que cada cual tendrá que escoger como quiere responderlos.
La puesta en escena, junto con la dirección de Joan Arqué Solà, juega a favor de la historia y resulta tan elegante como funcional. Y esto que la narración se fragmenta y desdobla múltiples veces, creando en ocasiones incluso cierto enredo informativo. Ayudan a aclararlo y a poner orden actores tan relevantes como Marta Marco y Pep Cruz, muy bien acompañados de Gemma Martínez y Erol Ileri.