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Bartleby

La actitud nihilista como resistencia pasiva

Roser Garcia Guasch
Una opinión de Roser Garcia Guasch
29/09/2026 · Sala Atrium

Un abogado de Wall Street contrata a un escribiente, Bartleby, eficaz, con una dedicación al trabajo que contrasta con los otros tres empleados que tiene el abogado. Él es un trabajador incansable y perfecto pero inesperadamente, Bartleby contesta a un “preferiría no hacerlo” ante una solicitud del abogado. Esta respuesta sorprendente y absurda se repite a lo largo del relato y comporta una situación kafkiana cuando el abogado entra en sentimientos contradictorios de rabia, impotencia, indulgencia y conmiseración. El abogado se va peleando consigo mismo por los sentimientos que le provoca la actitud impasible del escribiente. Hay momentos muy cómicos inevitables por lo absurdo aunque no se puede considerar “teatro del absurdo”. El relato está muy bien construido y muestra la inmensa soledad de la persona humana en medio de una de las ciudades más pobladas del mundo y en un lugar concreto de movimiento y trabajo frenético como es Wall Street, el centro más emblemático de las finanzas en ese momento donde puede haber personas asfixiadas por el trabajo, la monotonía o la falta de creatividad. La adaptación y dirección de Llàtzer Garcia utiliza muchos recursos para que el monólogo tenga movimiento aunque la historia es tan potente que un narrador estático pero con una magnífica actuación como la de Albert Prat es suficiente para entender los diferentes sentimientos que el escribiente le provoca. Él es el narrador y el único autor de la obra.

Herman Melville, conocido por su famosa novela Moby-Dick, escribió en 1853, Bartleby, the Scrivener, una mirada crítica del “Sueño americano”. Vivió la guerra de Secesión, la crueldad de las civilizaciones occidentales, y las injusticias sociales. Sus obras analizan los vínculos entre la esclavitud, el capitalismo, el patriarcado y el imperialismo.

Este relato enigmático de Melville da libertad al lector para que le ponga significado. Podría ser una resistencia pasiva a un trabajo mecanizado en un ambiente sórdido. Melville nos describe una oficina rodeada de paredes y un espacio pequeño que lleva a Bartleby a la negación de todo, no de forma agresiva sino pacífica pero desestabilizadora. Es una resistencia silenciosa que lo paraliza todo ya que desconcierta a todos los que le rodean. Es una obra sorprendente que no te deja indiferente.

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