Olalla Hernández protagoniza este monólogo escrito por Sergio Martínez Vila y dirigido por Alberto Velasco, a partir de la novela homónima de Greta García, Solo quería bailar. Una tragicomedia sevillana punk que narra en primera persona la historia de Pili, una bailarina que está en prisión porque acabó harta (como diría ella) de la institución y de su burocracia, y se convirtió en terrorista, aunque no tan buena como le habría gustado ser.
Sinopsis
Pili habla en andaluz; es divertida, escatológica e ingenua, o al menos eso es lo que le han repetido siempre. Sin embargo, su discurso, aparentemente naíf y desordenado, esconde una certera denuncia del sistema.
Su rabia no se dirige únicamente contra la administración pública y sus trabas burocráticas. Tampoco contra su padre castrador, ni es una venganza contra sus profesores de danza. Es un acto kamikaze de amor por parte de alguien que nunca lo ha tenido.
Equipo artístico
Este proyecto nace del impulso de la actriz rodense Olalla Hernández, quien, tras leer la novela de Greta García, se propone dar cuerpo y voz a Pili, la protagonista de Solo quería bailar.
A partir de ahí, el dramaturgo asturiano Sergio Martínez Vila se incorpora al proceso para trasladar el trabajo de Greta del lenguaje narrativo al dramático, sabiendo condensar la esencia de una protagonista incómoda y luminosa, y llevando su voz a un territorio escénico directo, vivo y sin concesiones.
La dirección de la pieza corre a cargo del actor, bailarín y creador vallisoletano Alberto Velasco, cuya trayectoria artística sitúa el cuerpo y la identidad en el centro de su investigación escénica y que, en este trabajo, aporta una mirada plástica que articula y expande el lenguaje de la escena.
Desde estas tres miradas, el proyecto se construye como un espacio de encuentro entre la palabra y el cuerpo, donde la historia de Pili resuena también en las trayectorias de sus creadores y creadoras y en la búsqueda compartida de otras formas de resistencia.





