Cabaret juguetón y estimulante
La frase “noli me tangere” es una expresión latina que quiere decir “no me toques” o “no me retengas”, y se atribuye al momento en que Jesucristo le habla a Maria Magdalena después de la resurrección. En el espectáculo que ahora nos ocupa la sentencia va más en la línea del dejar hacer, encontrarse a uno mismo y no ponerse barreras en la hora de expresarse e interactuar con los demás. Un mensaje quizás un poco denso para un espectáculo ligero, divertido y realizado con cariño… y mucho de gusto.
Cuatro hombres ocupan el escenario, y también la platea… cuando procede. Hablan de forma casi literaria y se interrumpen para cantar temas antiguos, normalmente de musicales y otras sorpresas de Broadway. Un repertorio que va desde Nature boy, Tico-tico o Cheek tono cheek, hasta piezas como My heart belongs to Daddy, My fauvorite things, Be my baby, Somethin’ Stupid o Rise like a Phoenix. Todo ello con el humor como lenguaje universal y la elegancia cabaretera como disfraz singular.
Los veteranos Emilià Carilla y Jordi Vaqué –autores y actores de la pieza-, junto con el cantante Xavier Martínez y el pianista Graham Lister, ofrecen un espectáculo que desprende ingenio y simpatía desde el primer momento. Un estilo fresco, tierno y desenvuelto que la compañía ya ha probado en espectáculos como Allons Françoise de la patrie o El desig de capbussar-se, ambos vistos en el Teatre Akadèmia. Un cabaret reflexivo, diferente, con espíritu juguetón y alentador.