El templo vacío

El templo vacío y el alma desnuda

Carles Armengol Gili
Una opinión de Carles Armengol Gili
14/02/2024 · Teatre Romea

Este no es un espectáculo como cualquier otro, sino más bien un recital que nos quiere acercar a cierto tipo de espiritualidad. Un montaje donde la palabra y la música de Bach nos quieren acercar al alma, compañera y esclava de nuestros hechos y de nuestras vivencias. Lluís Homar, igual que en el recital a dos que ha representado recientemente con Adriana Ozores, quiere que como espectadores nos vaciemos de todo y nos acerquemos a las palabras de los clásicos para llegar a una meta más alta. Si esto se consigue o no ya depende de cada cual, pero él pone las bases sobre las que se sustentará todo el montaje: un cuarteto de voces bajo la dirección musical de Xavier Albertí, un escenario oscuro y desnudo, y sobre todo un recitado claro, honesto y casi didáctico que pone luz a conceptos a veces excesivamente complejos.

Durante aproximadamente una hora escuchamos los versos de Santa Teresa de Jesús, San Juan de Cruz, Miguel de Molinos o incluso de Ramon Llull y Jacint Verdaguer, entre otros. Nos adentramos en el teatro de Calderón gracias a las disertaciones de Fernando de Portugal en El príncipe constante y también escuchamos la palabra de Sibelius o Abenarabi de Murcia, así como la filosofía del alemán Eckhart de Hochheim. Un avalancha de misticismo que puede resbalar a más de uno, pero que puede penetrar y convencer a un público atento y predispuesto. Gracias a la maestría y al buen gusto de Homar los segundos acostumbran a ser numerosos, especialmente en un teatro como el Romea que cada año acoge los espectáculos de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

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