El llarg dinar de Nadal

La vida entre dos puertas

Carles Armengol Gili
Una opinión de Carles Armengol Gili
09/12/2017

Alguien podría decir que en este largo almuerzo de Navidad pasan pocas cosas o que pasan casi siempre las mismas, pero algún otro podría asegurar que pasa la vida. Y así es, puesto que durante poco más de una hora asistimos a los almuerzos navideños de cuatro generaciones de la familia Bayard, con sus pequeñas historias, sus disputas y los inevitables nacimientos o defunciones. Una pieza corta de Thornton Wilder que fue escrita casi como un ejercicio teatral y que desde hace unos años se ha convertido en una pieza obligada para estas fechas en el Maldà, el mejor escenario posible. Y es que La Ruta 40 ha conseguido un espectáculo sutil y delicado, donde se acentúan las intenciones del autor y la vida se transforma -casi de forma imperceptible- ante nuestros ojos. Sin ningún tipo de duda, un ejercicio que Alberto Díaz dirige con precisión y que emociona por la sencillez de sus efectos: una puerta por los nacimientos, otra para las muertes… No sabemos cuánta vida le queda todavía al montaje, pero tengo claro que si ellos quieren y las circunstancias les son favorables podríamos estar a punto de crear una pequeña tradición. De momento, esta es la quinta temporada desde aquel estreno, un ya lejano 12 de noviembre de 2014.

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