En Un día de veinticinco horas, los artistas AzkonaToloza, la coreógrafa Laida Azkona Goñi y el videoartista Txalo Toloza-Fernández, convierten un inventario tan cotidiano como absurdo (cafés, pastillas, comidas, chistes malos, silencios incómodos y poemas “de estar por casa”) en una performa vidas en movimiento.
Una performance de 25 horas: de las 20:00h de jueves 12 de noviembre a les 21:00h de viernes 13 de noviembre.
Sinopsis
Una performance
y dos conferencias de prensa.
Tres horas de cumbia rebajada
Y cuatro cafés americanos dobles.
Cinco pastillas amarillas
Y seis comidas.
Siete visitas guiadas,
una de ellas en inglés.
Ocho horas de diferencia con Luisa.
Y algunas menos con Luis.
Nueve escenografías,
todas ellas recicladas.
Diez veces diréis “realmente era necesario todo esto”
Y once diremos nosotras “falta mucho para que se acabe”
Doce restos de escena
Y trece poemas.
Todos ellos inéditos
Todos ellos de estar por casa
Todos ellos regulares tirando a mal
Catorce instrucciones.
La primera dice:
Antes de empezar un nuevo viaje toca refugiarse en casa para juntar fuerzas
La segunda:
Toca tomárselo con calma
La sexta:
Para evitar silencios incómodos
hay que tener preparado unos cuantos chistes malos
Total de chistes malos, quince.
Número total de silencios incómodos, dieciséis.
Diecisiete años tenía ella cuando marchó a Londres
Diecisiete tenía yo cuando marché del desierto
Veintiuno tenía ella cuando cruzó el Atlántico
Veintiuno tenía yo cuando crucé Los Andes
Pero, claro, eso datos pertenecen a otro listado.
Volvamos al 17.
No, mejor no, vamos directos al veinte.
Veinte es la hora en que comienza
Y veintiuno la hora en que acaba.
Y alrededor de veinte y dos son las amigas
Que hemos liado para hacer esto.
Como el veinte y tres es tu número, tú decides.
Veinte y cuatro son las horas que tiene un día normal.
Veinte y cinco el día de hoy.