De bales i cigrons corcats es un monólogo-charla de Eloi Vila, que recoge historias de la Guerra Civil española contadas desde la intimidad y el silencio de quien las vivió. Algunas de estas historias ya aparecieron hace quince años en el libro «Cartes des del front»; otros provienen de la experiencia del autor en dos programas de TV3, «Trinxeres» -donde, junto a dos amigos, recorrió a pie el antiguo frente de la Guerra Civil en Cataluña, del Pallars hasta el Ebro- y «Quanta Guerra!», donde se reconstruyen las vivencias bélicas de los abuelos y abuelas de personas conocidas.
El espectáculo llega coincidiendo con los 90 años del inicio de la guerra (18 de julio de 1936) y nace de la voluntad de romper un silencio que ha atravesado generaciones: el de quienes fueron al frente y nunca explicaron lo que vivieron en él, y el de las familias que todavía hoy desconocen qué ocurrió detrás de la puerta de su casa.
Eloi Vila sube al escenario como quien abre un cajón lleno de viejas cartas. A través de anécdotas, documentos y fotografías de familia, reconstruye el día a día de una guerra que quien la vivió casi nunca se atrevió a explicar: el hambre, los garbanzos duros como piedras, el miedo, la suciedad de las trincheras, la muerte de un compañero… y el peso de convivir, para siempre, con la duda de haber disparado contra alguien.
España es el segundo país del mundo con más personas desaparecidas durante un conflicto -entre 114.000 y 140.000, durante la Guerra Civil y el franquismo-, sólo por detrás de Camboya. Pero el silencio no es sólo de los muertos y desaparecidos: también lo es de quien volvió y nunca habló de ellos. Este silencio, que nació como antídoto por el dolor, se ha convertido con los años en trauma colectivo.
Eloi Vila, nieto de aquella generación que se calló, asume ahora la tarea de explicar a sus padres —ya todos nosotros— la guerra que vivieron los abuelos. Una función que mezcla memoria familiar y memoria colectiva, en un momento en que estas historias, desgraciadamente, vuelven a resonar con demasiada fuerza en el mundo convulso que vivimos.


