El Grec Festival de Barcelona recibirá este verano a una de las formaciones de percusión japonesa más internacionales: Yamato, el grupo fundado en 1993 por Masa Ogawa en Asuka-mura, en la prefectura de Nara, considerada la cuna de Japón. La compañía presentará en el Teatre Apolo Hinotori – Les ales del Fènix, un espectáculo construido a partir del taiko, el gran tambor tradicional japonés, que convierte el sonido en una experiencia física, visual y emocional.

La propuesta parte de la imagen del fénix como símbolo de resistencia: caer, volver a levantarse y seguir avanzando hasta reencontrar la luz. A partir de esta idea, Yamato despliega una ceremonia escénica de alto voltaje, en la que la percusión se combina con el movimiento, la precisión coreográfica y una presencia corporal extrema.
La historia de Yamato empezó casi por casualidad. Masa Ogawa explica que el origen del grupo se remonta a un viejo tambor encontrado por su madre en un pequeño santuario del pueblo. “Si mi madre no hubiera encontrado aquel viejo taiko, nosotros no estaríamos aquí”, recuerda el fundador y director artístico de la compañía. A partir de aquel instrumento, Ogawa compuso Hyu-ga, la primera pieza del grupo, concebida para un festival local celebrado en un santuario. Aquella actuación acabó convirtiéndose en la semilla de un proyecto que, tres décadas después, ha ofrecido más de 4.800 conciertos en 55 países.

En escena, Yamato trabaja con más de cuarenta tambores taiko de tamaños, sonidos y caracteres distintos. El más espectacular es el odaiko, un instrumento fabricado con la madera de un árbol de más de 400 años, de unos dos metros de diámetro y cerca de 500 kilos de peso. Para hacerlo sonar es necesaria una preparación física extrema: los intérpretes entrenan el cuerpo como si fueran atletas, con rutinas que incluyen carreras matinales y ensayos intensivos antes de afrontar cada función.
Por eso, la compañía define su trabajo como “música física”. No se trata únicamente de hacer estallar los tambores con una potencia acústica difícil de imaginar, sino de construir una partitura precisa, delicada y cambiante, capaz de pasar de la intensidad al humor, de la solemnidad a la ternura. “Me interesa todo aquello que puede aportar energía a la vida de las personas”, explica Ogawa, que también participa en la composición musical, la coreografía, el diseño visual, la iluminación, el sonido y el vestuario de los espectáculos.
Con Hinotori – Les ales del Fènix, Yamato presenta una manera de entender la percusión como un arte que implica a todo el cuerpo. El taiko no acompaña la escena: la construye, la sacude y la hace avanzar. Entre la precisión del ritual y la energía de un combate, el grupo japonés convierte cada golpe de tambor en una imagen de resistencia.
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