Honorable homenaje a la persona y al poeta
Las decisiones marcan el futuro de cada persona. A veces son elecciones simples que no tienen unas grandes repercusiones, pero otras pueden cambiar el curso del viaje y comportar un final totalmente diferente.
Pep Tosar vuelve a demostrar que si alguien puede llevar al escenario la vida de un poeta con sensibilidad, respeto y honor es él. Después de su destreza mostrando la historia de Federico García Lorca, ara es el momento de Miguel Hernández, conocido por su poesía, pero desconocido por el gran público en otros aspectos.
En esta ocasión, Tosar se une a Evelyn Arévalo en la dramaturgia y encima del escenario para navegar por la vida del poeta de Orihuela, a través de sus poemas y entrevistas con conocedores expertos de su biografía. Tanto sus poemas como aquello que han dicho a lo largo de los años aquellas personas que lo conocen -escritores, artistas, familia- se ponen sobre el escenario con las voces de Tosar y Arévalo, que interpretan cada uno de los textos con una maestranza impresionante, dejando al público con la boca abierta mientras modifican la manera de recitar las palabras según la tonalidad, la ubicación en el tiempo y la intención del/de la emisor/a original. Estas intervenciones están muy bien intercaladas con los videoclips de las entrevistas a los expertos en su obra. Y para dar color a toda la puesta en escena, marcada por una escenografía sobria, pero al mismo tiempo juguetona con los paisajes del poeta-pastor, están los poemas musicalizados con la voz increíble de Carles Dénia, acompañado de manera magistral al violín por Èlia Bastida y a la guitarra por Marc López, los dos también haciendo harmonías en su función de coro.
Para aquellas personas que solo conocen un poco su poesía y quizás saben de sus últimos días con vida, este espectáculo es una ventana abierta a su mundo, a sus inquietudes, cómo le marcó la gente que estuvo a su lado y cómo fue su influencia y estima en los otros.
Un espectáculo aparentemente simple, pero lleno de matices en la trayectoria vital del poeta. Eso sí, a medida que avanza el tiempo en la historia hay algún momento que los saltos temporales no están colocados de manera cronológica como el resto y eso provoca que el público se desoriente en el relato y no esté seguro de si se ha perdido alguna parte o no la ha comprendido. Por otro lado, la estructura de la narración se hace un poco repetitiva a medida que avanza su exposición, quizás algún cambio de movimiento, ritmo o algún elemento sorpresa en la arquitectura del espectáculo ayudaría a tener a la espectadora más atenta y conectada.
Siempre es un placer descubrir más allá de sus obras a figuras artísticas que han cambiado la cultura y la historia con su visión del mundo, y Pep Tosar demuestra con esta producción que es un enamorado de las pequeñas historias que hacen grande nuestra cultura. Y, como él, el público se enamora de la persona y de su obra.