Preciosa y delicada mirada a la soledad
Kulunka teatro tiene una capacidad innata de conseguir emocionar sin el uso de las palabras. Con cada producción explora una situación humana que despierta en su público una conexión especial que hace que se entregue a su relato sin reservas. Puede parecer sencillo poner el foco en una emoción o sentimiento, pero la complejidad del ser humano demuestra que no lo es.
En esta ocasión, Garbiñe Insausti, José Dault, Iñaki Rikarte, Rolando San Martín y Edu Cárcamo -responsables de la autoría y de la interpretación-, se centran en una historia muy comuna, pero que queda en el ostracismo de la sociedad individualista en la que vivimos: la soledad. Cuando un hombre mayor se queda viudo, además de perder a su compañera de vida también acaba perdiendo las rutinas que lo hacían tirar hacia delante cada día. Su hijo y su nieta le hacen compañía, pero de aquella que es más bien una obligación y que consiste en no escuchar e imponer la voluntad.
La soledad terrorífica a la que queda relegado el anciano cuando su alrededor desaparece se narra con una sensibilidad inmensa. Cada paso adelante en la historia expone un paso más hacia la pérdida de su autonomía y, consecuentemente, de sus ganas de vivir. La delicadeza con que se relata el descenso personal y de su entorno emociona, en muchos momentos no se pueden contener las lágrimas de tanto como la espectadora conecta con la tristeza de la situación y la rabia por cómo se van produciendo los hechos. También es muy interesante que, aunque la historia principal es esta, hay otras soledades que se muestran en el escenario. Estas son iguales de dramáticas y se les da la espalda de la misma manera.
Los y las intérpretes son excepcionales. Tienen la capacidad de utilizar las mismas máscaras toda la obra y que solo con su movimiento corporal estas muestren un rango de emociones increíbles. Nadie que esté en el público puede quedar indiferente a sus actuaciones y a la historia que están explicando.
Una obra preciosa y necesaria que es de parada obligatoria para cualquier persona, imprescindible siempre ver el trabajo de Kulunka teatro.