Carles Armengol Gili
Una opinión de Carles Armengol Gili
24/04/2017

La obra teatral de Joan Brossa -a pesar de que sea difícil de separarla de todas sus otras vertientes artísticas- todavía sigue siendo bastante desconocida por el gran público. Diumenge es una obra escrita en la década de los sesenta y retrata unos personajes que vivían en plena etapa del “desarrollismo“, a pesar de que eran plenamente conscientes de las carencias y de la falta de libertad que se vivía. Son la imagen de la burguesía barcelonesa de la época, pasada por la criba del absurdo y de los toques surrealistas del autor. Todo ello dirigido con muy buen gusto por Hermann Bonnín, que ha tenido la buena idea de incluir canciones de la época e imágenes del Nodo. Al frente, tres actores cómplices y completamente entregados a la causa. Da gusto ver como disfrutan con los momentos musicales y cómo afilan las réplicas de un texto que, a pequeñas dosis, va dejando huella. Es cierto que quizás no es una obra fácil de digerir, y que las relaciones entre los personajes son ambiguas y, a ratos, casi pinterianas, pero el conjunto destila un aroma a alta comedia que ya querrían para si otros productos similares. Un aplauso por la osadía de representar a Brossa a estas alturas; un aplauso para el trabajo de los tres actores; un aplauso para la magnífica y cuidadosa dirección de Bonnín, y otro para la elegante puesta en escena. En definitiva, una pequeña joya que no os tenéis que perder.

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